Boletín Informativo Septiembre

 

Jornada sobre senderismo en La Rioja
         (25-05-2010 Riojaforum Logroño)                                   
-Jesús Mª Escarza-

Las tentaciones de la Costa Vasca
            ¿Jaizkibel? - San Sebastián (20-06-10)

¿O qué?                                                                               -Fernando Escarza-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Jornada sobre senderismo en La Rioja
(25-05-2010, Riojaforum Logroño)

¿Por qué son importantes los caminos?

Porque son un legado ancestral

Todas estas vías de comunicación son un legado que se nos ha transmitido con el transcurrir de los siglos y que nos hablan de la capacidad de comunicar y organizar el territorio, de los recursos y necesidades de las gentes que habitaron estos territorios desde tiempos remotos.

Porque son un patrimonio cultural

Un bien del que somos depositarios y que debemos velar con el mismo celo que si fueran montañas, ríos, bosques, cuevas o los animales que en ellos habitan.

 

¿Cómo sobrevino el deterioro y pérdida de gran parte de este patrimonio?

Por el abandono del medio rural

Tanto los siglos XIX como XX supusieron un progresivo abandono del medio rural, en especial de la sierra, por buena parte de su población con la consiguiente pérdida de bienes y recursos.

Paradójicamente, cuando muchos de los pueblos y aldeas quedaron abandonados, se abrieron pistas y carreteras a fin de acceder a dichos núcleos o a distintos términos para su aprovechamiento forestal, ganadero o cinegético.

Los caminos, antaño tan transitados por vecinos y ganados, se han visto en muchos casos afectados por un imparable proceso de deterioro originado por la erosión, por la invasión de todo tipo de maleza y por la intervención humana con iniciativas más o menos desafortunadas.

Por la escasa concienciación social e institucional

Tradicionalmente, y aún hoy en día en un sector apreciable de la población, se ha considerado el hecho de caminar como una obligación justificable solo si trataba de lograr un fin material o económico. Cuando este fin desaparecía, dejaba de tener sentido la herramienta utilizada, es decir, los caminos.

De este modo, no era fácil entender que hubiera gente que “se echara al monte” por el simple placer de caminar.   

Asumiendo como bueno este principio, no es de extrañar que tanto particulares como instituciones hayan tenido en el olvido durante lustros la existencia y el estado de los viejos caminos.

 

Ante este panorama, ¿qué hacer?

Generar una nueva conciencia

Valorando los caminos por lo que fueron, eficaces herramientas para la comunicación y el tránsito de personas, animales y mercancías entre los pueblos. Y que solo por esto merecería la pena que no se perdieran.

Entendiendo que, una vez que el fin primitivo para el que fueron creados ha dejado de tener sentido, se abre ante nosotros una perspectiva diferente: los caminos como medio para la actividad lúdica y también como recurso para una nueva economía.

 

Vías de salvación

Los caminos como recurso económico

Es perentoria la necesidad de cuidarlos y potenciarlos porque, en la actualidad, su vertiente económica no es nada desdeñable, por ser el senderismo un magnífico instrumento para la recuperación de determinadas zonas deprimidas.

Las entidades públicas y privadas deben entrar en este tema con la misma determinación con que se ha hecho, pongo por caso, con la cuestión del turismo enológico o el paleontológico. Es curioso, al respecto, el caso de las icnitas, o huellas de dinosaurios, hasta hace poco totalmente ignoradas y ahora convertidas en antorcha para la recuperación económica de algunos territorios. Es un modelo que, en esencia, debiera servir para afrontar el asunto que hoy nos ocupa.

Los caminos, y por añadidura el senderismo, pueden ser una valiosa ayuda para dinamizar el turismo rural,  para hacer sostenibles los pueblos que todavía sobreviven en este medio no urbano. Máxime cuando la pérdida de otros recursos como industria, agricultura y ganadería les han abocado a una situación harto complicada.

 

Los males que aquejan al senderismo

El mantenimiento es el talón de Aquiles, en la mayoría de los casos, de todas las vías de tránsito. En los últimos lustros no han faltado iniciativas por parte de diversas entidades para crear, o recuperar, y balizar caminos. La intención parece loable pero, salvo excepciones, en todas ellas se detecta el mismo mal, es decir, su mantenimiento.

Intervenciones sobre el medio. Caminos, sendas, veredas, cañadas y otros tipos de vías se han visto y se ven amenazados por la inconsciencia que sobre ellos se cierne en forma de intervenciones, públicas y privadas, de todo tipo: portillas, lindes, pistas, carreteras, cortafuegos, roturaciones, embalses, tendidos de energía eléctrica o eólica, repoblaciones...

La caza. Con la caza y los cazadores compartimos un espacio común en donde desarrollar las respectivas actividades. A veces, la confrontación dialéctica se hace inevitable y en estos casos, aunque nos desahoguemos, sabemos lo que resulta más prudente. Difícil tarea la de hacer entender al competidor los derechos que nos acogen. Las autoridades, es así nos guste o no, van a velar antes por una actividad que genera cada año buenos beneficios a ayuntamientos y otras entidades que por unos montañeros que apenas suponen beneficio económico. 

Y al fin, la legislación, que parece más proclive en atajar los posibles daños en el medio natural restringiendo el uso de dichos espacios antes que controlar debidamente el uso que se hace de los mismos. 

 

Ponencia de Jesús Mª Escarza Somovilla

 

 

 

                                              

 

 

                                                                            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


¿O qué?

 

Españoles todos... ”¿pero qué es esto?, vaya tela, empezamos bien”.

Me llena de orgullo y satisfacción... ”¿qué dices?, aún no toca”.

Compañeros, es para mí un placer y un orgullo hacer el resumen de nuestra marcha más emblemática... ”qué cojones irá a decir este zumbao y encima pelota".

Como todos los años, desde hace ya cuarenta (gracias, Javier Caballero, por la nota), se nos vuelve a presentar la ocasión de hacer esta marcha tan singular. Algunas caras que sólo nos vemos de año en año y en esta actividad.

Cada año hay detalles que la diferencian de las demás, llegados a este punto...

Pregunta: ¿qué ha habido de diferencia en esta marcha en relación a las de otros años?.

El regalo... ”hombre, me habían dicho que era un regalo por todo lo alto, había dejado mi aparcamiento vacío para que no tuvieran problema de aparcarlo y resulta que era un regalo para llevar en lo alto, vamos, un gorro, un lapsus de entendederas, sin importancia, otra vez sin coche. Venga, decid otra”.

El tiempo... ”a ver machacapanes, cómo coño dices eso, el tiempo o es bueno o es malo, eso no es una circunstancia que dependa de nosotros”.

La gente... “pues ya me gustaría decir que sí, pero a pesar de que todos los años vienen compañeros nuevos o faltan otros (Carlos, esto es por ti), no es esto a lo que me refiero”.

A ver, una pregunta sencillita, ¿a qué vamos al monte? ... Un, dos, tres, responda otra vez.

A disfrutar de la naturaleza... ”políticamente correcto, pero no”.

A hacer ejercicio y beneficiarnos de lo que la vida salvaje nos ofrece... ”como el anterior pero en pelota, y encima lo dice con una bebida isotónica, tuercebotas, ¿dónde está el manantial de esa bebida?, ¡baboso!”.

A relacionarnos con gente de vida sana... ”tú eres tonta ¿no?, vida sana, vida sana, y lo dices que hablas de los demás como hablas, que criticas y despellejas a todo el mundo, ¿es eso sano?, pedorra, más que pedorra”.

A buscar chicas, yo es que estoy soltero y prefiero ver el "ganao" antes de decidirme... ”bueno, uno sincero, pero antes de dejarte ver a la luz del día, pasa por el carrocero que te arreglen la jeta, aun así macho, hay que estar "mu" desesperada para fijarse en ti. Un consejo vete a un bar de farolitos, te veo muy mal, a ver si te alivias, percherón”.

A cultivar el cuerpo y la mente... ”maja, para cultivar el cuerpo, primero abónalo, y para la mente, hay psiquiatras, pero otro consejo, pasa de ellos, al final sigues igual de jodido pero con más kilos de pastillas en el cuerpo y si no, al camino de Santiago, que dicen que lo cura todo... lo que cura, si no lo cura, ajo y agua... vaustealamierda”.

Visto lo visto, para no perder y hacer perder el tiempo os lo digo yo: la atención y trato en el restaurante. A ver, no nos pasemos, la comida sigue en la línea marcada por el maestro fogonero de la casa, sosa e insípida, pero se ve algún signo de recuperación, o de error, tiempo al tiempo, porque me pareció que estaba algo mejor que otros años. Lo sorprendente es el despliegue de servidumbre y atenciones... ”Coño, dicho así parece que hemos ido al Ritz, si nos han colocado el caldero de caparrones y el cunacho de menestra en medio de las mesas para que nos sirvamos nosotros mismos”.

Tiene usted razón, pero he visto a algunos compañeros que eso no solo no les importaba, sino que veían la posibilidad de comer para toda la semana... ¿y el vinito?, ¿qué me dice del vino?, bien majo, entraba sin empujar. Pero lo que descolocó a todo el mundo y colocó a otros, fue el reparto de bebida espirituosa de Valvanera, placer de dioses, oye. Hubo quien después de repetir, quería volver andando con la mochila llena de piedras a Anguiano.  (Sigue pág. 8)

 

Pero “El Gran Hermano” no apareció por el comedor a saludarnos tan cordialmente como es habitual en él, a interesarse por las posibles incidencias de la jornada, bendecirnos con su magnánima humildad, compartir experiencias de nuestras simples vidas, insuflarnos fe con su bondad más exquisita y ejemplar, todo muy sospechoso.

La cuestión es, ¿a qué se debe tal cambio?, ha sido por las plegarias que tan gustosos rezamos a nuestra virgencita, ¿o qué?...“Habrá sido más de ¿o qué? que de los rezos, fijo”.

En fin, que un año más hemos sido sorprendidos (en este caso para bien). Que la Virgen y todo el santoral haga que siga la tendencia, si es así me veo haciendo penitencias varias por lo que he despellejado a los cuatro vientos, de la atención, servicio y calidad de las comidas, (aún mejorable).

Que todos lo veamos, y a vosotros hasta el año que viene, no me seáis infieles y a ver que la mejoría no es un espejismo y rezad, coño, no lo voy a hacer todo yo, virgencita, virgencita, qué paciencia... o acaso tendrá que haber más, ¿o qué?.

 

Fernando Escarza. Crítico de la guía Michelines, diplomado en bares choferiles de carretera y licenciado en chiringuitos playeros, eso sí, máster solo en los muy grasientos y sebosos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Las tentaciones de la Costa Vasca
¿Jaizkibel? - San Sebastián (20-06-10)

Perdóneme Padre porque he pecado.- Pero, hijo, si ya te confesaste ayer. ¿Qué has hecho para tener que confesarte de nuevo hoy?. -Creo Padre que lo mejor es que le cuente todo desde el principio para que lo entienda.- Desembucha. ¡Digo, cuéntame hijo, cuéntame!.- Pues verá Padre, hoy he ido inocentemente a una marcha montañera, para pasar un tranquilo y casto día del Señor. Así, al poco de empezar, a ascender por las frondosas laderas del Jaizkibel, me enredé en una interesante conversación sobre cómo aumentar la participación en el Cineforun. Pero tuvo que sugerir algún sátiro la idea de proyectar películas X como "Garganta del Cares profunda" o "Ascendiendo al polvo perdido". Vamos, pensamientos que le desasosiegan a uno tó. El Jaizkibel está todavía lejos y hay tiempo para mortificar el cuerpo en la ascensión, me dije. Pero de repente el guía se para y... - Yata, ya no subimos más.- Pero, ¿no íbamos a subir al Jaizkibel?.- Nada, que hoy con el Mitxintxola (de 312m) ya basta; hala, a almorzar a Pasaia.- Y a darle vicio al cuerpo. Por cierto ¿y esa masa de agua? ¿No decían que ya habían terminado las inundaciones por el norte?.- ¡Que eso es el mar!...- ¡Uy!, pos menos mal. Tras descender y darle a la gula en Pasajes de San Juan, cruzamos la ría en una barca, y a subir otra vez se ha dicho. Entonces, dirá usted, que podría sosegarme con el cuestarrón. Pero ya se sabe que como mejor se sube es con un buen culo del sexo que guste delante de ti. Y como la cuesta era mu empinada, comprenderá mi debilidad. Encima, con el esfuerzo empezaron a retirarse los polares que castamente tapaban magras carnes. Vamos Padre, que no solo había buenas vistas al mar. A partir de aquí el camino (a veces empedrado) faldeaba sobre el mar, flanqueado por una espléndida vegetación de lo más diversa. Así que un poco más sosegado por este idílico paisaje, traté de establecer conversación. ¿Qué, os bañaréis en la playa?.- ¡Uy! pues yo me he dejado el bikini.- Yo si quieres te puedo dejar una tirita.- Ya estamos con la burra a blincos. Cambio de tema y me meto en una conversación sobre los pelos hasta que pregunto:  -¿Y tú qué eres, rubia natural o teñida?.- Pues ya sabes, "¡rubia de bote, txotxote morenote!". ¡Mecachis, qué gente! Siempre pensando en lo mismo. Y encima el otro contando que le había echado los tejos un tío. Mejor me alejo de estos degenerados. Busco otros contertulios y rompo el hielo preguntando: -¿Alguien sabe qué es ese pajarillo que canta? - Eso es un chochín.- ¡Leñe, hacía mucho tiempo! -¿Y cómo es un chochin?- ¡Que pregunte eso una tía!... Y encima el tío se explica.- el troglodytes troglodytes es un pajarillo al que llaman chochín porque su nido es una bolita de hierbas con un agujerito de entrada por el que metes el dedo y está suavecito y calentito... -Vale, ya tengo bastante, mejor sigo solo. También tengo curiosidad por la variadísima flora que nos rodea. Pero cualquiera pregunta. Poco a poco, y sin perder de vista el mar, vamos llegando a SanSe y a la playa de Gros, nuestro destino, donde fui uno de los pocos que decidieron bañarse. Yo más que nada por martirizar a la pecadora carne y así sosegar un espíritu tan alterado por estas impías gentes. Que con las frescas aguas del Cantábrico y el norte que tiraba, para pocas alegrías quedaba la lasciva líbido, a pesar de la impúdica exhibición de carnes toledanas, lamentablemente tan habitual en las playas hoy en día.

Así que ahora podrá entender mi desasosiego y necesidad de poner en paz mi pecadora alma, después de vivir una impía jornada junto a gentes de tan poca moral, e imponerme la penitencia pertinente, teniendo en cuenta que en el viaje de vuelta ya recé cuatro rosarios para no dejar que la disipada mente se me fuera por lujuriosos caminos.

¡Padre! ¡Padre! ¿Me escucha, Padre?

-¿Eh?, ¿cómo?. Ah, sí, bueno, en resumen, has caído en la lujuria de pensamiento. ¿Y de obra?...

                                                                              (Confesión de un pecador anónimo)